Generalmente, algo o alguien nos provoca que iniciemos ese sentimiento y seguramente nos lo provoca porque es algo o alguien que tiene características que nos gustan o que creemos que es especial, pero muchas veces esa persona no siente lo mismo, no puede percibir las cosas de igual manera y a veces se va, se aleja, desaparece, provocando una gran confusión en nuestras mentes, a veces incomprensible, a veces dolorosa, a veces enojosa, a veces inolvidable y un gran vacío en nuestras almas, sin embargo debemos pensar en que nosotros fuimos los que le atribuimos esas características y nosotros fuimos los que fantaseamos y creimos en esas palabras.
Cuando alguien se va y nos deja, nos sentimos tristes, sin ánimo y desdichados, creemos que todo está en nuestra contra y sentimos que nosotros somos los culpables de ese abandono,
Bueno pues quiero que sepan que es normal, a este proceso se le denomina DUELO y generalmente se considera que evoluciona en 5 etapas.
Todos consideramos que el Duelo ocurre cuando alguien fallece, la realidad es que cada vez que perdemos algo o alguien tenemos un duelo, el duelo es en sí la pérdida de algo muy querido o esperado y en la adolescencia y juventud, generalmente es por causas del amor.
El duelo es el dolor que provoca la ruptura de un vínculo, es el proceso de adaptación de un individuo al stress provocado por una pérdida significativa y el trabajo de duelo permite dedicarse a nuevos proyectos, nuevas empresas, nuevas esperanzas y nuevas relaciones.
El Duelo es un proceso que comienza con la pérdida misma, cuando ese objeto que queríamos es robado o perdido, ese perrito ha muerto, ese familiar fallece o cuando nuestro ser querido decide irse y dejarnos. Mientras consideremos que no está todo perdido, el duelo generalmente no puede comenzar, primero tenemos que tener conciencia de que se fué, que ya no va a regresar.
La negación: En primera instancia nos negamos a creer que se ha ido, pensamos que es temporal y que regresará, así como nos negamos a creer que la persona querida pudo haber fallecido, simplemente no lo creemos, no puede ser, no me puede pasar a mi, esto no está sucediendo, si él o ella me dijo que nunca acabaría, si sus ojos mostraban amor!!!Enojo: Nos sentimos enojados con todo, con todos y con nosotros mismos, nada es justo, todo está en nuestra contra, no hay derecho, él o ella son culpables, nosotros somos culpables aumentando nuestro rencor y desesperación.
Miedo: Miedo por sí mismo o por los otros, momentánea o una angustia general. El mundo aparece como una fuente de peligros difíciles de superar. ¿Qué me va a ocurrir? ¿Cómo le voy a hacer? ¿Qué voy a hacer? Sentimos miedo, miedo de todo y de todos, miedo de no poder seguir con nuestras vidas, no podemos vivir solos, no podemos realizar nada, no nos sentimos suficientemente fuertes para continuar con nuestras vidas.
Tristeza : etapa decisiva y difícil para enfrentar la realidad en la cual se toma conciencia que lo hecho es definitivo. Entramos en un periodo de depresión, de inmovilidad y de reflexión, la tristeza abarca asi todos los ámbitos de nuestra vida y podemos llegar a sentirnos miserables.
Aceptación : « Es difícil, irremediable, pero voy a seguir viviendo lo mejor posible ». En la ruta de la aceptación, es quién vive el duelo el que toma el primer plano y ya no más el objeto del duelo. Se entiende que el o la que se fué no es quien dirige nuestras vidas, nos damos cuenta que tenemos toda una vida por vivir y que nosotros somos los formadores de ese futuro, que el que se haya ido representa un aprendizaje, tal vez doloroso pero al fin una experiencia de vida y que somos nosotros los que debeos continuar.
Dentro de estas etapas hay quien sugiere que para llegar a ser nuevamente nosotros mismos continúan las siguientes:
Perdón: La persona ya con conciencia de sí misma y de sus capacidades perdona a la persona que se fué, aún al que haya fallecido, por haberla abandonado e inicia el proceso de reconstrucción de su propia vida. Se perdona al que se fué simplemente porque se comprende que tanto él o ella como nosotros debemos seguir con nuestras propias ilusiones, nuestras propias vidas y nuestros propios caminos.
Búsqueda de Sentido: Conforme se supera el duelo, las espectativas de la persona aumentan, regresa no sólo la tranquilidad sino también las ganas de realizar cosas, de superarse, de mejorar y sobre todo se recobra la confianza para volver a iniciar una nueva relación. Volvemos a encontrar la serenidad en nuestras vidas.
Y, regresando a lo que percibimos como amor. Cuando alguien se va y deja a otra persona lastimada, confundida, llena de tristeza y de desesperación, debemos de considerar que es todo un proceso el que se debe de seguir para poder superar ese dolor y ese sentimiento de abandono, pero siempre debemos mantener en mente que nosotros somos los creadores de ese sentimiento, nosotros somos los que consideramos a esas personas especiales y dignas de nuestro cariño, nosotros somos los que les damos las características de mejores personas, así que en resumen, si nosotros podemos concederle cualidades a otras personas y podemos amarlas es porque nosotros tenemos esa capacidad, una gran capacidad de entender, de querer y de amar.
Nosotros somos los que en realidad aprendemos y sentimos, nosotros somos los que crecemos con las experiencias y nosotros somos los que aprendemos a amar más.
No se dejen vencer por las situaciones adversas, si alguien te deja, no es por ti, es porque esa persona no sabe valorar lo que tú tienes y si no lo sabe valorar, entonces no vale la pena, puede ser doloroso, pero es mas gratificante voltear y ver que tu vida continua, que sales de cualquier problema o decepción y que ese "abandono" en lugar de quitarte te da experiencia, conciencia y autoconocimiento para una vida mejor. Y que tú continúas con una gran capacidad para amar.
Dra. Teresita


